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investigaciones nacionales destacadas
En el norte de la Patagonia, al igual que en Tierra del Fuego, se han desarrollado numerosas cronologías de anchos de anillos de Nothofagus pumilio con fines de reconstrucción climática. Estos estudios han demostrado la estrecha relación entre el clima de primavera-verano con el crecimiento de los anillos de Nothofagus pumilio.
El actual clima de la costa oeste de Patagonia está dominado por un gradiente de humedad y precipitaciones, decreciendo hacia el oriente. Las precipitaciones son originadas principalmente por la influencia de los vientos del oeste, los cuales dominan completamente la región.
Fig.1 Bosques de Nothofagus pumilio ubicados a orillas del Canal Beagle en la Isla Navarino, extremo sur de la Patagonia (55º S), Provincia de Cabo de Hornos, Chile.
Estos vientos son interceptados por la Cordillera de los Andes, lo cual provoca que el monto de agua caída en la vertiente occidental de la misma alcance hasta 8000 mm en los canales patagónicos. Luego estos vientos alcanzan la vertiente oriental de los Andes, creando un efecto de sombra de lluvias con condiciones comparativamente más secas con montos anuales de precipitaciones del orden de 250 mm o menos.
Prácticamente no existe una estacionalidad a lo largo del año en la distribución de las precipitaciones, especialmente en la vertiente andina occidental. En esta misma vertiente occidental, el régimen de temperaturas está dominado por una fuerte influencia oceánica, con una pequeña variación estacional de la temperatura promedio mensual. Así tenemos que en el Faro Evangelistas, ubicado en los archipiélagos de los canales patagónicos occidentales (52º24'S, 75º06'W), la temperatura promedio para Enero es de 8ºC, y en Julio de 4ºC. Por el contrario en la ciudad de Punta Arenas, la cual está ubicada en la vertiente andina oriental (53º00'S, 70º51'W), las temperaturas promedio son de 10ºC en Enero y de 1ºC o menos en Julio.
Fig.2 Reconstrucción de la temperatura mínima en la Patagonia Austral (51º-55ºS) para el período 1829-1996 (Aravena et al. 2002).
Esta reconstrucción de temperatura demuestra que durante la mayor parte del siglo XIX, las temperaturas mínimas se mantuvieron bajo el promedio del período reconstruído 1829-1996. De la misma forma se puede apreciar claramente un incremento de los valores fluctuando alrededor de la media durante el período 1900-1960, seguido por una fuerte tendencia al incremento a partir de 1963 hasta el presente.
Referencias:
Aravena, J.C., Lara, A., Wolodarsky-Franke, A., Villalba, R. y Cuq, E. (2002) Tree-ring growth patterns and temperature reconstruction from Nothofagus pumilio (Fagaceae) forests at the upper tree line of southern Chilean Patagonia. Revista Chilena de Historia Natural, 75: 361-376.
Lara, A., Aravena, J. C., Villalba, R., Wolodarsky-Franke, A., Luckman, B. H., andWilson, R. (2001) Dendroclimatology of High-Elevation Nothofagus pumilio Forests at their Northern Distribution Limit in the Central Andes of Chile. Canadian Journal of Forest Research 31, 925936.
Villalba, R., Lara, A., Boninsegna, J.A., Masiokas, M., Delgado, S., Aravena, J.C., Roig, F.A., Schmelter, A., Wolodarsky, A. y Ripalta, A. (2003) Large-scale temperature changes across the southern Andes: 20th-century variations in the context of the past 400 years. Climatic Change 59: 177232.
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